El lugar era precioso, súper bien ubicado en el centro histórico. Tiene una piscina divina que le da mucho encanto al sitio, por no hablar de lo espaciosas y cómodas que eran las habitaciones. Lo que más me llamó la atención es el orden y la limpieza de todas las estancias, te sientes realmente como en casa.
Además, con lo que más quedé encantada es con el trato recibido por parte del personal de riad: atentos, simpáticos, serviciales… ¡Sin duda repetiré cuando vuelva a Fez!
Todo estaba genial.